Síntomas de la perimenopausia que casi nadie te cuenta (y cómo gestionarlos)
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¿Te levantas sudando a las 3 a.m.? ¿Te cambia el humor de un día para otro? Tranquila: no eres tú, son tus hormonas.
Hola, amiga. Si tienes 40 y pico y últimamente te notas “rara” —como si tu cuerpo hubiera decidido ponerse creativo sin consultarte—, puede que estés en esa etapa llamada perimenopausia. Sí, esa palabra que suena a palabro médico pero que básicamente significa: tu cuerpo empieza a preparar la mudanza hormonal.
La mayoría hemos oído hablar de la menopausia (cuando se cumplen 12 meses seguidos sin menstruación), pero pocas saben que la perimenopausia puede empezar hasta 10 años antes. Y ahí está el truco: empiezan los cambios, pero casi nadie te avisa.
Aquí van los síntomas que no salen en los manuales de instituto… y qué puedes hacer para llevarlos mejor.
1. Tus reglas se vuelven impredecibles (y tú también un poco)
No eres tú, es tu estrógeno. Durante la perimenopausia, los niveles de estrógeno y progesterona suben y bajan como una montaña rusa. Resultado: reglas más largas, más cortas, a veces muy abundantes, a veces casi inexistentes.
👉 Según la North American Menopause Society (NAMS, 2022), los cambios menstruales son el primer signo de que la cosa ha empezado.
Qué hacer: lleva un registro de tu ciclo (apps o papel de toda la vida). No es para obsesionarte, sino para entender tu nuevo ritmo. Y si el sangrado es excesivo, toca consulta médica.
2. Sofocos: los clásicos, pero con personalidad propia
El 75–80% de las mujeres en perimenopausia los tendrán (Mayo Clinic, 2021). Pero ojo: no son todos iguales. Algunas los sienten como un calor repentino en la cara y el pecho, otras como si alguien hubiera encendido una estufa interna en pleno agosto.
Qué hacer: ropa por capas, ventilador de bolso (sí, existen) y ojo con el alcohol y el café, que pueden dispararlos.
3. El insomnio sorpresa
Te acuestas cansada, pero tu cerebro decide hacer lista de la compra a las 3 de la mañana. El cambio hormonal afecta al sueño REM, y eso explica por qué tantas mujeres en esta etapa sienten que ya no descansan igual (Journal of Women’s Health, 2019).
Qué hacer: rutina de sueño sagrada (sin móvil en la cama, lo siento 😏), infusiones relajantes, y ejercicio regular. Y si nada funciona, consulta sobre melatonina o suplementos específicos.
4. Sequedad vaginal (y cambios en la vida sexual)
Nadie lo dice en voz alta, pero aquí estamos nosotras. Los estrógenos bajos hacen que la mucosa vaginal se reseque y se vuelva más sensible. ¿Resultado? Incomodidad, irritación o que el sexo no se sienta igual.
Qué hacer: hidratantes vaginales, lubricantes de base acuosa y cero vergüenza en hablar de ello